Basilica de Ntra. Sra. de los Desamparados

La Corte de Honor

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La Asociación de la “Corte de Honor de la Virgen de los Desamparados” se ha enraizado fuertemente en el pueblo valenciano. Fue erigida canónicamente en Diciembre del año 1909, con la aprobación del entonces Cardenal-Arzobispo de Valencia, D. Victoriano Guisasola. Más tarde, el 24 de Noviembre de 1941, el Capellán Mayor de la Real Capilla, D. José-Mª Garín Martí, elevó la petición para agregarla a la Prima Primaria de Roma.

Fue un numeroso grupo de mujeres valencianas las que iniciaron la andadura. Hoy está integrada por cerca de mil quinientas mujeres, comprometidas a perpetuar el mismo espíritu que animó la Asociación: “elevar plegarias de manera perenne a la Madre de Dios, alabándola, dándole gracias e implorando su misericordia y la de su Hijo divino”.

Junto a estos fines fundacionales, la Corte ha asumido también el compromiso de cooperar con los objetivos asistenciales y caritativos, que la Archicofradía mantiene en favor de los desamparados, y solemnizar las principales fiestas litúrgicas dedicadas a la Virgen María.

Con todo, hay que destacar que la Corte de Honor de la Virgen de los Desamparados se ha marcado siempre como prioritario el servicio de la Oración.

La oración aparece, al mismo tiempo, como expresión excelente de la devoción a María y de la caridad fraterna. Ambas realidades se complementan, de tal modo que puede afirmarse que la oración refuerza la fraternidad.

Las asociadas de la Corte de Honor quieren orar como María y con María: “Escuchar la Palabra de Dios, meditarla en el corazón y presentar a Dios las necesidades de los hermanos”.

María, que estuvo de forma incondicional abierta a la voluntad y a la acción divina, se entregó consecuentemente a realizar el plan de Dios sobre la humanidad. De ahí que su figura no queda aclarada de modo suficiente por su relación a Dios, sino que hay que referirla también a todos los hombres.

Su presencia en el Evangelio así lo demuestra. El sentido de su vida como Madre es donación completa para los demás, al igual que su Hijo Jesús. Es más. Su significación como intercesora es vivida por la comunidad cristiana desde sus primeros tiempos. Por consiguiente, la verdadera devoción a la Virgen María es apoyo para crear fraternidad, así como camino firme para crecer en fidelidad a su Hijo Jesucristo.

La Corte de Honor reconoce que la “Casa” de nuestra Madre de los Desamparados puede ser, sin duda, un espacio simbólico para la oración. Ante la Sagrada Imagen de Nuestra Patrona, podemos sentir muy especialmente su acompañamiento, y recibir ánimo para afirmar nuestro propio proyecto espiritual, y abrirnos con actitud orante a las realidades y necesidades de los demás.

De este modo, la Basílica es un “aquí” necesario para su oración caritativa, como lo es también para muchos valencianos, que han fijado en este lugar sus tradiciones religiosas, personales y comunitarias.

Así pues, para el orante cristiano, ninguna persona, ni acontecimiento o problema humano, grande o pequeño, puede resultar ajeno, y la Corte de Honor sabe que permanecer orantes ante Dios y ante su Madre se convierte en fuerza para que otros luchen y confíen.

Su misión es callada, pero eficaz, ya que está unida a la que es Madre intercesora por todos sus hijos.