Basilica de Ntra. Sra. de los Desamparados

Fachadas

Visita cultural

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La fachada principal recae a la plaza de la Virgen, constituida por dos portadas gemelas separadas entre sí por dos pilastras que arrancando del basamento de piedra terminan en el cornisamento del edificio, pilastras éstas que, con las de las esquinas, a la vez que crean unos espacios diferenciados, cohesionan y traban el conjunto resultante. Dichas portadas gemelas se adornan con pares de columnas de orden toscano, entablamento y frontón partido cuyo tímpano se decora con el escudo en relieve de la Cofradía de Nuestras Señora de los Desamparados. El entablamento de estas portadas resulta prolongado por los lados, descansando sobre pilastras en relieve paralelas a las antedichas columnas, enmarcando el aludido frontón partido por antepecho resaltado decorado con bolas. En el espacio resultante entre las dos pilastras centrales ningún detalle arquitectónico interrumpe la plana superficie a no ser un balconcillo remarcado por pilastras y frontón curvo que cobija interesante relieve marmóreo fechado en 1560 en el que se ve a la Virgen de los Desamparados con dos inocentes y un cadáver envuelto con un sudario a los pies. En el espacio de fachada comprendido entre la pilastra angular de la izquierda y la inmediata, junto a la portada de este lado, se advierte antigua puerta tabicada, cuyo hueco superior se halla habilitado como ventanal recayente a la sacristía que se corona por entablamento y frontón partido. Estas cinco pilastras de la fachada, adición neoclásica del arquitecto Vicente Gascó como expresión del llamado “orden gigante”, a la vez que atenúan el sereno barroquismo del conjunto, disimulan desde luego el nivel del piso superior, abierto a esta fachada por cuatro balcones, especialmente decorados los superpuestos a las dos portadas como prolongación de aquéllas. Así, los flancos de estos vanos, con dobles pilastras y el frontón partido que corona a otro curvado inmediato al dintel, se resuelven como un segundo cuerpo del constituido por las portadas, cuyas líneas se repiten básicamente de este modo. De otro lado, los capiteles corintios de las cinco grandes pilastras sustentan clásico cornisamento que completa la decoración entre barroca y neoclásica de esta fachada con el detalle del relieve renacentista ya aludido.

La fachada que enfrenta al ábside catedralicio se centra en la portada recayente a los pies de la capilla, fachada ésta que presenta la particularidad de estar enlazada con la propia Catedral mediante arco volado proyectado en 1660, y que materialmente resalta la vinculación, o mejor dependencia, de la Basílica respecto a la Catedral, por ser aquella capilla propia de ésta. Recordemos que fue precisamente en capilla exterior de la girola donde recibió culto la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados antes de construirse esta Real Capilla.

La fachada recayente en la plaza de la Almoina (antigua calle de la Leña) repite el esquema de la principal, pero sin notas de decoración y una sola portada resaltante, en tanto la restante fachada se halla integrada en lo que es nuestro fantástico Museo Mariano, que no puedes dejar de visitar.